2 oct. 2011

#135 [ Hecho por Eme Soñador de Sueños. ]

En un jardín donde sólo habían matorrales, maleza y hierbajos. Un día apareció de la nada una rosa naranja –en honor a tu pelo-. Era naranja como el sol cuando se posa. Parecía de terciopelo y la luz de la mañana brillaba sobre sus hojas. La rosa no podía verse, por lo tanto no veía lo bonita que era.
Fue flor durante unos días y poco a poco empezó a marchitarse sin darse cuenta que todos a su alrededor la miraban por lo bonita que era, estaban pendientes de su perfección, su perfume, su suavidad, sus pétalos. No se daba cuenta de lo bueno que los demás decían de ella, las demás hierbas de aquel jardín estaban embobadas con su belleza.

Un día caluroso, una chica paseaba por el jardín pensando en las cosas buenas que daba la tierra, cuando de repente vio a la rosa marchita en una zona olvidada del jardín. Pensó que hacia días que no llovía y que si la dejaba ahí terminaría de marchitarse por lo que pensó en llevársela a casa y ponerla en agua para que no terminara de marchitarse. Dejo la rosa en un jarrón al lado de la ventana, cuando de repente la rosa miro hacia la ventana vio su reflejo de ella misma, un reflejo que jamás había visto y se pregunto que si esa que había en el cristal era ella, poco a poco la rosa marchita recupero su belleza y se convirtió en la rosa bonita que era, como cuando sus hojas brillaban con la luz del sol, entonces pensó que cómo podía ser que no se hubiera dando cuenta antes de lo bonita que era, pensó que cómo podía haber estado tan ciega de no ver su belleza ni apreciarla, y entonces se dio cuenta de que ni siquiera se había mirado a ella misma para ver como era en realidad.

Moraleja: A veces solamente tenemos que mirar dentro de nosotros para ver como somos en realidad.

~Miss.

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