11 feb. 2012

#344

Sigue dando vueltas en la cama, mirando al techo en la oscuridad de ese lugar que para ella es seguro. De vez en cuando se estira, para sentir como toca con los dedos de los pies la pared que tiene justo en frente. 


Se ha terminado por acostumbrar a no dormir, a sentir ese silencio que sólo hay durante las noche que pasa despierta, y a ese ruido que sólo escucha ella en su cabeza. Se terminó acostumbrando al vacío, a la sensación de añoranza y a la espera de su vuelta. Ha terminado por acostumbrarse a tantas cosas, a tantas sensaciones y casi todas tienen que ver con él, con su sonrisa que se evaporar poco a poco en su memoria.


Sabía que ese día llegaría. Él no es de los que deciden quedarse y hacer feliz a la persona que lo ama, él siempre se va y a veces, de vez en cuando vuelve. Pero esa vez, al irse esa mañana caminando despacio y cogiendo sus cosas para que ella no se despertará, nunca lo conseguía, y cerrar esa puerta. Algo cambió, ella no sabe lo qué es, pero sabe que ha pasado.


Algo dejo de ser lo que era. Y esa espera interminable, a la que ella se había aferrado voluntariamente por fin la dejo irse. Su vida se basaba en esperarle, es tenerle unos días y esperar semanas incluso meses a que volviera.


Quién le hubiera dicho que esos ruidos que la atormentaban por las noches serían los mismo que la ayudarían a darse de cuenta de que él jamás la vería. Se dio cuenta de que él jamás sabría su nombre, o se daría cuenta del color de sus ojos. 


Es simple cerrar esa puerta donde están todos los fantasmas del pasado. Sólo recuerda cambiar la cerradura cuando la cierres.
~Miss.

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