26 feb. 2012

#378

Los llaman baches, temporadas malas, abismos; pero son lo mismo. La misma sensación, diversos motivos pero los mismos síntomas.


Dicen que siempre se irán y que sólo depende de nosotros el tiempo que duren. Dicen que somos los que manejamos nuestros sentimientos y los que decidimos como estar. 


Creo que en parte tiene razón, en parte somos nosotros los que decidimos como estar; los que decidimos si llorar o sonreír, si darnos por vencidos o intentarlo una vez más. 

"La peor ostia que di fue alejarme con una sonrisa."

Lo he dicho muchas veces, no me considero una persona fuerte. He estado en ese abismo demasiadas veces e incluso hay momentos en los que me pregunto si de verdad he salido de él. 


Aunque me dicen que soy fuerte, sigo sin creerlo. Han sido muchas las veces en las que he querido tirar la toalla y darme por vencida, los momentos de desesperación en los que me daba igual si levantarme de la cama o seguir tirada ahí esperando a dar mi último suspiro. 


Puede sonar dramático y puede que lo sea, apenas he cumplido los dieciocho años y puede que muchos piensen que aun me queda mucho por vivir y eso no lo niego, aun me quedan muchas cosas por hacer. 


Ahora... bueno, desde hace casi un año, sé que he cambiado. Sé que ya no veo las cosas como antes, se podría decir que he "madurado", supongo que ha sido por el hecho de conocer a un moribundo, mi punto de vista ha cambiando, aunque también he de admitir que siempre he tenido ayuda, siempre he tenido a alguien que ha hecho que no termine de tirar la toalla, alguien que ha estado ahí para hacerme sonreír para hacerme ver que aun puedo dar algo más. Para esas personas no tendría vidas suficientes para agradecerles todo lo que han hecho por mi. 


Hay personas a las que intento ayudar, con las que intento estar ahí siempre que necesiten ayuda y sacarles una sonrisa como hicieron conmigo.


Porque sí, hay momentos en los que necesitaremos a alguien que nos recuerde cuanto valemos y nos hagan reír como cuando éramos pequeños. 


Todo lo que comienza acaba, esto es una realidad. Al igual que las rachas buenas terminan, las rachas mala no son menos. Así que para terminar esto -que no sé lo que es la verdad-, diré que sonreír es más fácil de lo que parece, aunque a veces nos parezca que estamos en el fondo de un pozo y apenas vemos la luz.
~Miss.

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