7 jun. 2012

#484 [ Arthur Rimbaud. ]

El Mal.

Mientras que los escupitajos rojos de la metralla
silban todo el día por la infinitud del cielo azul,
y, escarlatas o verdes, cerca del rey se mofa de ellos, 
caen bajo el fuego batallones en masa;

mientras una locura espantosa hace su molienda
y convierte a cien mil hombres en un rimero de humeante
-¡Pobres muertos! ¡en verano, en la hierba, en tu alegría, Naturaleza! ¡oh tú que hiciste santamente a estos hombres!-

hay un Dios que se ríe en los manteles adamascados
de los altares, en el incienso, en los grandes cálices de oro,
y que se duerme, arrullado por hosannas,
pero que se despierta cuando madres llorosas y transidas
de angustia, tocadas con sus viejas cofias negras,
le entregan unos céntimos envueltos en un pañuelo.
~Miss.

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