3 sept. 2012

#542

No hacía mucho que se había ido a dormir, ella es de las que se duerme cuando empieza a salir el sol. Cuando parecía que por fin había empezado el camino de los sueños empezó a oír que tocaban la puerta de su habitación. Se levanto de la cama y fue hacía la puerta, si apenas abrir los ojos. Cuando llego, abrió un poco la puerta para mirar quien era. Sus ojos se abrieron de par en par al ver verle a él, ahí, de pie con esa sonrisa que a ella le encantaba y con un lacito violeta en la cabeza. Ella le sonrió, abrió un poco más la puerta y se apoyo en ella. Él al verla sonreír le dijo:
-Bueno días princesa -mientras se acercaba para darle un beso.
-Buenos días mi vida -dijo ella mientras lo abrazaba-, te echaba de menos -le susurro- ¿Tú no deberías estar en clase? -le pregunto ella mientras iban entrando en aquella habitación de hotel.
-Te dije que algún día aparecería por la mañana por aquí, ¿has dormido? -le pregunto él al ver que ella se acostaba en la cama.
-Estaba en eso cuando llegaste -dijo ella mientras se acurrucaba en la cama.
Él se acosto también, y la rodeo con sus brazos. A ella le encantaba cuando hacía eso, y era la forma más rápida para que se pudiera quedar dormida. 
Después de unos minutos de estar así y antes de que ella se quedará dormida, se giro para verle. Le encantaban sus ojos. Ella sonrió y él inmediatamente también, en ese momento ella le dio un beso. Se acerco un poco más a él. Ella sentía como las manos de él estaban en su cintura y como la mantenían cerca de él. Después de besarla, él le dio un beso en la frente y ella le dijo esas dos palabras que a él tanto le gustaban. En ese momento el sonrió y le volvió a besar, esta vez ella empezó a darle leves mordiscos al notarlo él le dijo:
-Creía que estabas cansada -dijo sorprendido.
Ella no dijo nada, sólo sonrió. Le volvió a besar, se movió para ponerse encima de él.
Él volvió a poner sus manos en la cintura de ella, y ella se acerco a él para mordele los labios. Él dijo a ella las dos palabras que le encantaban, ella le miro y sonrió levemente. Fue besando su barbilla, hasta llegar a su cuello y centrarse en esa zona. Empezó a moderlo, a dejarle marcas para que al menos durante unos días no se olvidará de aquel momento.
Después de marcarle un par de veces sus dientes en su cuello, él empezó a quitarle la camisa a ella. Sentía como sus manos iban subiendo por su costado acariciando sus costillas, cuando termino de quitarmela, él se giro e hizo que yo me quedará a bajo, con una sonrisa dijo:
-Ahora me toca a mi.

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