25 dic. 2014

Te quiero por las agujetas que me dejas después de pasar todo el día juntos.
No te quiero con toda mi alma, porque no sé si tengo y tampoco sé lo que podría salir de ella. Pero en cambio, sí te quiero con toda mi vida. Con cada día que pasa, con cada noche mágica. 
Te quiero a intervalos de susurros, gritos y gemidos. Y hasta cuando me quedo sin voz, me tienes que contar cómo haces para que me quede sin voz.

Mi forma de quererte se podría dividir en partes. Por ejemplo;
mi piel te quiero mucho, pero más lo hacen mis labios. Y ni te cuento cuánto te quieren mis ojos con cada sonrisa que les regalas. 
Mis manos no es que te quieran, más bien te anhelan. Mis piernas quieren entrelazarse contigo y formar una unión perpetua. 
Mis costillas quieren sentir la caricias de tus dedos, siempre he pensado que son un buen instrumento para aprender a tocar. Mi cuello... será mejor que de él no hablemos, creo que sabes perfectamente lo que siente. 

En definitiva, y como te lo habré dicho un trillón de veces, no permitiré estar a más de un centímetro de ti. Espero perderme por el mundo, pero siempre contigo. Pero sobre todo, espero seguir escribiendo, pero sobre todo para ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario