11 ene. 2015

Vuelvo con las mismas ganas de siempre. De empezar de cero, aunque no sepa donde ni por donde. Vuelvo con la esperanza un poco más menguada, pero con la necesaria para que cada te quiero sea sincero. Vuelvo, para bien o para mal, porque no podría irme sin despedirme. Y tengo claro, que la única posibilidad de volver a verte es cuando ya tengo mi billete con destino a ninguna parte. Vuelvo por penúltima vez a mencionarte en lo que escribo, y sé que la última de momento no llegará.

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