6 jul. 2015

Aquí estoy, escribiéndote de nuevo viejas palabras con un valor indeterminado. Con una esperanza diluida en litros de cerveza, y olor a cigarrillos.
Las palabras se me esconden porque saben que no es su momento, ahora toca los besos a escondidas, las manos traviesas y esa sonrisa por la que me dijiste que matarías.
Ahora toca ir al banco del tiempo, a ver si nos renuevan el préstamo que le hicimos a la esperanza, y si no queda algo para pagar la luz de la luna que consumimos hasta cuando es hora de que salga el sol.

Y aquí estoy, esperando por la respuesta a la gran pregunta, mejor dicho… aquí estoy, esperando una respuesta diferente a la gran pregunta.

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