26 oct. 2015

Pequeña, no soy una capaz de recordar la última vez que me llamaron así. Es un mito eso de que la cosas seguirán cuando vuelva, que me tome un tiempo, respirar. Al igual que dormir, ha terminado siendo algo secundario. Algo que hago de forma involuntaria, carente de toda necesidad de disfrutarlo. He viajado mucho, he recorrido demasiado por algo que realmente no sé lo que es. He vivido mucho, en muy poco tiempo. Las tormentas, al final terminan haciendo cola, cogiendo un número y esperando su turno para devastar lo ya devastado. ¿Y qué más da? ¿Seguir adelante? ¿Hacía dónde? Con el tiempo, he aprendido pero sobre todo asumido que estaré bien, a mi manera de estar bien. Con el cansancio incluido y la desesperación, ¿qué sería yo sin eso? Así que, por si te preocupas... no lo hagas. Yo no lo hago. 

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