25 oct. 2015

Soñé perderme, sin miedos, sin esperanzas de volver porque no quería volver.

Soñé que tú no estabas y era feliz, que añorarte sólo era un mal recuerdo de otra vida y que tan siquiera existías en ésta.

Soñé que otros labios me besaban, que dormir era secundario y que podía vivir gracias a mi gran amor.

Soñé con Vicent, que dibujaba con él y discutíamos sobre los girasoles. Putos girasoles.

Soñé tanto y durante tan poco tiempo, que quien me besaba sabía aprovechar hasta el último roce.

Soñé tanto y durante tan poco tiempo que reniego de esto a lo que llamáis vida.

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